Soluciones de almacenamiento para fotógrafos profesionales

Los fotógrafos profesionales de hoy día cuentan con una gran variedad de herramientas digitales que les permiten crear contenidos más fácilmente y obtener resultados con una calidad nunca vista antes. Atrás quedan los días en los que se necesitaba un cuarto oscuro, productos químicos y un caro papel tratado para revelar fotos; la revolución digital acabó con todo eso. Ahora, los resultados son instantáneos y, gracias a las cámaras digitales y al almacenamiento digital, los fotógrafos no tienen que esperar a revelar las imágenes para poder verlas.

Tanto si eres un profesional con experiencia como si eres nuevo en esto de la fotografía, con este artículo descubrirás una serie de herramientas que te facilitarán el trabajo y te permitirán lograr mejores resultados. Partiremos de la base de que ya has elegido la mejor cámara digital acorde a tus necesidades y nos centraremos en el almacenamiento digital, en cómo gestionar tu colección de fotos, cómo editar y optimizar imágenes, y cómo archivarlas y compartirlas con otras personas. Veamos y respondamos algunas de las preguntas más comunes que infinidad de fotógrafos se hacen, como:

Comprender el almacenamiento fotográfico

Discos de estado sólido (SSD) frente a discos duros (HDD)
Cuando se le pregunta a un fotógrafo, la mayoría afirma que nunca tiene almacenamiento suficiente. El motivo es que quieren conservar la mayor parte de su trabajo y no desechar ninguna imagen aprovechable. Además, suelen tener 2 o 3 copias de seguridad de su trabajo. Así se aseguran de que las imágenes están protegidas en caso de una catástrofe imprevista, por ejemplo, si el disco falla o sufre daños accidentales. Para hacer frente a los retos a los que se enfrentan los fotógrafos de hoy día, existen algunas soluciones de HDD y SSD excelentes entre las que elegir.

HDD para fotografía
Los HDD representan la forma más rentable de almacenar muchos archivos, ya que ofrecen capacidades enormes (hasta 18 TB en un solo disco). Los discos duros también son excelentes para archivar, ya que están diseñados para almacenar datos con total fiabilidad durante largos períodos de tiempo.

SSD para fotografía
Luego tenemos los SSD para fotografía, cuya relación precio/TB es más elevada que la de los HDD, pero permiten transferir y acceder a los datos más rápidamente. Los SSD también tienen la ventaja de ser ligeros y duraderos a la hora de llevárselos a cualquier parte.

A medida que vayas llenando discos con tu trabajo, estos se convertirán en elementos de archivado en sí mismos y podrás organizarlos y almacenarlos como veas conveniente. Cuando necesites más almacenamiento, simplemente podrás comprar más o borrar los discos que tengas para almacenar nuevas fotos, o bien mantener los datos existentes como copia de seguridad física de tu trabajo. Además, puedes plantearte reunir todos tus discos "pequeños" en un disco grande para facilitar las tareas de organización.

Tarjetas SD y microSD

Las antiguas cámaras equipadas con película han quedado desfasadas y han dado paso a las cámaras digitales, que pueden almacenar cientos e incluso miles de fotos de alta calidad en una tarjeta de memoria flash extraíble integrada. Estas tarjetas SD y microSD están disponible con distintas velocidades y capacidades. Tan solo asegúrate de elegir una que sea compatible con tu dispositivo. Te sugerimos que compres una tarjeta que sea más rápida que la clasificación de tu cámara. Una tarjeta con una clasificación más rápida acelerará tu flujo de trabajo cuando llegue el momento de descargar fotos.

Las tarjetas SD son las que primero llegaron al mercado y tiene un tamaño ligeramente más grande que las tarjetas microSD. De hecho, la mayoría de tarjetas microSD se venden con un adaptador de tarjeta SD para poder usarlas en lectores SD estándar. La funcionalidad de los dos formatos sigue siendo básicamente la misma. Las microSD, que son más pequeñas, se utilizan en dispositivos compactos como teléfonos inteligentes, videoconsolas portátiles y tabletas, mientras que muchas cámaras vienen equipadas con una ranura para tarjetas SD que admite tanto tarjetas SD como microSD (con un adaptador).

Descargar y realizar copias de seguridad de tu trabajo

A medida que hagas fotos, el almacenamiento flash extraíble de tu cámara empezará a llenarse. El número de fotos que podrás almacenar depende de la resolución de imagen que hayas establecido. Las fotos en HD (o de alta resolución) llenan la tarjeta más rápido que las fotos en SD (definición estándar), puesto que el tamaño de archivo es mucho mayor.

Muchos fotógrafos profesionales prefieren utilizar el formato RAW, que tiene una resolución muy alta. Con este método, el almacenamiento flash puede llenarse rápidamente. En algún momento, tu tarjeta flash alcanzará su capacidad máxima y tendrás que transferir o borrar archivos para hacer sitio a las nuevas fotos.

A la mayoría de fotógrafos les gusta revisar su trabajo en un portátil, tableta o teléfono inteligente, y decidir qué fotos guardar y cuáles borrar. Cuando tengas todas las fotos que desees conservar, querrás almacenarlas en soportes digitales que las preserven de forma fiable y que te permitan editarlas y compartirlas con otras personas. Hay varias maneras de hacer esto:

Conserva las fotos que desees en la tarjeta SD, así contarás con un archivo (como si guardaras los "negativos"). Después, introduce una nueva tarjeta SD en blanco en la cámara para empezar a capturar de nuevo.

Elige un disco portátil o unidad flash USB que te proporcione flexibilidad para trasladar el trabajo entre diferentes dispositivos, por ejemplo desde un portátil a la estación de trabajo de tu estudio o casa.

Los discos externos para ordenadores de sobremesa ofrecen un almacenamiento comparable al de un disco portátil, pero permanecen en casa o en la oficina y tienen una capacidad mayor.

Utiliza discos internos para poder editar más rápido que con discos externos. Elige un portátil u ordenador que tenga un disco interno rápido o mejora tu dispositivo actual con uno de ellos.

Los dispositivos RAID con varios discos son transportables, para poder usarlos en trabajos remotos y rápidos que requieren cantidades enormes de datos, como fotos de resolución súper alta o fotos en formato RAW.

El almacenamiento en la nube te permite subir tus fotos a un servidor remoto y acceder a los archivos desde cualquier lugar donde haya Internet.

Utiliza un disco con Wi-Fi para que las fotos se descarguen desde tu cámara equipada con Wi-Fi directamente al disco mientras trabajas.

Discos portátiles para fotógrafos

Los fotógrafos profesionales de hoy día pueden elegir entre diversos formatos de almacenamiento, capacidades y velocidades. Echemos un ojo a algunas de las opciones más populares:

Disco duro portátil

Los discos duros portátiles son una opción muy popular porque resultan versátiles y ofrecen diversas capacidades. La mayoría se basan en HDD y están equipados con una interfaz USB, por tanto, asegúrate de comprobar qué versión de USB es la adecuada para tu ordenador.

  • La más común es USB 3.0.
  • Los ordenadores más recientes cuentan con conexiones USB-C o Thunderbolt que ofrecen velocidades mucho más rápidas que las del USB 3.0.

Discos de estado sólido portátiles

Los discos de estado sólido portátiles ofrecen velocidades superiores a las de los HDD, pero tienen capacidades inferiores y comparten el mismo tipo de interfaz USB que los discos duros portátiles.

  • Estos discos son geniales para editar fotos en el propio SSD, ya que ofrecen unos tiempos de respuesta muy veloces.
  • Los discos de estado sólido pueden ser más resistentes sobre el terreno puesto que no tienen piezas móviles y son capaces de soportar los típicos golpes o caídas accidentales.

Dispositivos RAID portátiles

Los dispositivos RAID portátiles agrupan dos o más SSD o HDD, que funcionan conjuntamente en una carcasa especialmente diseñada para ofrecer grandes capacidades y mayores velocidades en función de la configuración RAID que elijas.

  • Normalmente están equipados con SSD o HDD configurados especialmente y diseñados para trabajar en un entorno RAID siempre activo.
Soluciones de almacenamiento online para fotógrafos

Las soluciones online son una gran opción en cuestión de capacidad y flexibilidad. Estos son algunos elementos a tener en cuenta:

Soluciones de almacenamiento online

Las soluciones de almacenamiento online y los servicios en la nube como Dropbox, Box® y Amazon AWS® normalmente conllevan una cuota mensual por el espacio de almacenamiento (y, a veces, una cuota mensual de mantenimiento), una vez que el usuario supera la capacidad que se proporciona gratis inicialmente. Las fotos se suben a un servidor remoto y se puede acceder a ellas desde cualquier lugar, siempre que se tenga acceso a Internet.

Nube personal/NAS

Fomenta la colaboración con tu equipo al configurar un servidor conectado en red (NAS): un dispositivo de uno o varios discos que se conecta a la red de casa o de la oficina y permite el acceso remoto a cualquier persona que tenga permiso y una conexión a Internet.

Las fotos y otros contenidos se pueden cargar, editar y compartir de forma remota, pero todos los archivos permanecen en un único repositorio online al que se puede acceder desde cualquier lugar. En este caso, la ventaja es que no hay cuotas mensuales, ya que la configuración inicial establece una conexión mediante los servicios de Internet propios.

El flujo de trabajo de almacenamiento del fotógrafo profesional

1. Configurar la cámara y capturar imágenes

El proceso de flujo de trabajo de un fotógrafo comienza con una cámara digital de calidad. Puedes elegir entre varios formatos:

  • La mayoría de los fotógrafos prefieren fotografiar en formato RAW. Las imágenes en RAW se pueden comprimir o descomprimir y mantienen todos los datos capturados por el sensor de la cámara, por lo que las fotos tienen un tamaño de archivo mucho mayor que las fotos en JPEG. Antes de poder exportar imágenes en RAW, el fotógrafo tiene que editarlas y procesarlas, por lo que posee un control absoluto sobre la exposición, el balance de blancos, la resolución y demás elementos.
  • El formato JPEG es un formato comprimido que no exige ningún trabajo de posproducción y es más común entre los fotógrafos ocasionales. En función de tu cámara, puedes decidir de antemano el perfil de color, la compresión, la resolución de imagen y los ajustes del balance de blancos que quieras utilizar para obtener unos resultados óptimos sin necesidad de editar en posproducción.

2. Transferir imágenes a tu dispositivo inteligente o portátil

Hay varias formas de transferir imágenes a tu teléfono inteligente, portátil o tableta:

  • Conecta la tarjeta SD/microSD/CompactFlash/XQD/CFExpress a tu ordenador a través del lector de tarjetas integrado o mediante un lector de tarjetas con USB que esté conectado a un puerto USB disponible, o bien conecta la cámara directamente al ordenador a través de un puerto USB disponible.
  • En las cámaras con Wi-Fi, la imagen se escribe primero en una tarjeta de memoria interna. Después, las fotos se pueden transferir directamente a un servidor en la nube o a un dispositivo de almacenamiento con Wi-Fi. Nota: Las cámaras digitales no pueden hacer fotos si no tienen una tarjeta de memoria insertada.
  • Existen programas como Apple iPhoto®, Hedge®, Adobe Lightroom® y Adobe Bridge® (entre otros) que pueden automatizar el proceso y ayudarte a mantener los archivos organizados y etiquetados correctamente. Estas aplicaciones transfieren los datos de forma segura y ofrecen registros que confirman que todos los archivos se han copiado correctamente y no se han corrompido. También reanudan una transferencia si esta se ve interrumpida (algo que resulta muy cómodo).
  • Utiliza un disco portátil externo o una matriz NAS para hacer una copia de seguridad y archivar las fotos que quieras conservar. Realizar una copia de seguridad de tu trabajo en un dispositivo independiente es la mejor forma de evitar que los datos se pierdan o borren de forma accidental.
  • Puedes utilizar la interfaz de tu ordenador para mover o copiar los archivos que quieras a un dispositivo de almacenamiento conectado, al tiempo que borras las fotos que no quieras. Así liberarás espacio en la tarjeta para almacenar nuevas fotos. Sin embargo, este método no es recomendable, ya que existe un riesgo potencial de perder los datos. También tienes siempre la opción de incrementar la capacidad interna de tu dispositivo para no tener que transferir archivos tan a menudo.

3. Editar y procesar imágenes

Una vez que hayas transferido las imágenes a un dispositivo, será el momento de revisar su calidad. Revisa todas las fotos y edítalas según sea necesario. Haz correcciones de color, retoques, correcciones de exposición y demás con tu herramienta de edición de fotos favorita, como Adobe Photoshop® o Lightroom.

La edición de fotos puede ser un proceso largo en función de lo que quieras corregir en una imagen cualquiera. Este paso es fundamental para separar las imágenes buenas de las que quieres descartar. Si no quieres deshacerte de ninguna imagen, puedes transferir las "rechazadas" a un disco portátil para tenerlas en cuenta más adelante.

4. Organizar, realizar copias de seguridad y archivar

Cuando hayas revisado y editado tus fotos, querrás clasificarlas, organizándolas en carpetas y dándoles nombres de archivo significativos para poder recuperarlas fácilmente con posterioridad. Si quieres evitar el tedioso proceso de hacer esto manualmente, tienes la opción de utilizar aplicaciones como Adobe Lightroom o Apple iPhoto, que pueden automatizar gran parte del trabajo.

Obviamente, no querrás conservar cientos de fotos que ocupen espacio en tu ordenador y posiblemente ralenticen este proceso, por lo que crear una copia de seguridad organizada de tu trabajo es la clave para encontrar luego fácilmente lo que necesitas.

Tenemos una regla de copia de seguridad sencilla: 3-2-1. Tres copias, dos ubicaciones y una copia para trabajar. Ya que la fotografía es tu medio de vida, tener 2 o 3 copias de seguridad en diferentes ubicaciones servirá para garantizar que tus imágenes se preserven correctamente. Valora la posibilidad de utilizar varios dispositivos para conservar diferentes colecciones y acceder fácilmente a ellas:

Tarjetas SD/microSD o unidades de memoria/flash para cantidades limitadas de datos

Discos externos para ordenadores de sobremesa, almacenamiento en la nube o sistemas NAS, para grandes cantidades de datos

Discos HDD o SSD portátiles para mayores capacidades

5. Exportar imágenes

Tanto si preparas imágenes para la web como para imprimir, necesitarás una forma de exportarlas. Hay varias maneras de hacer esto:

  • Si lo que quieres es imprimir, puedes copiar tus imágenes definitivas en una unidad de memoria o una tarjeta SD para enviarlas fácilmente por correo ordinario o electrónico a un servicio de impresión remota. También puedes grabarlas en un DVD o CD. Además, algunos proveedores ofrecen un servicio de carga mediante FTP para realizar entregas con transferencias instantáneas.
  • Comparte tus imágenes en un servidor personal en la nube e invita a otras personas a compartirlas. Si tienes muchas imágenes, puedes copiarlas a un disco portátil para transportarlas fácilmente a un lugar remoto.
  • Las imágenes web suelen ser tener un tamaño de archivo menor y se pueden enviar por correo electrónico o subir telemáticamente a un servidor remoto. Sea cual sea la opción que elijas, asegúrate de hacer una copia de seguridad de tu trabajo por si algo sale mal en la transferencia o el archivo se pierde o borra accidentalmente.

Preguntas y respuestas para fotógrafos profesionales

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